y ….. no comment:1
mayo 2, 2007, 9:29 am
Filed under: Exit

Siempre que pasábamos cerca de la vieja estación mi abuelo me contaba la historia de por qué los trenes habían dejado de parar en el pueblo. Era como una de esas predecibles tradiciones, con las que juegas a adivinar el punto exacto donde se va a articular la primera palabra del relato.

“Fue una tarde lluviosa de verano en la que yo esperaba al tren que me llevaría a la ciudad. Tras 30 minutos de retraso, y después de interminables paseos de ida y vuelta, por los altavoces sonó esa overtura que anuncia las predecibles palabras del locutor de la estación, pero lo que oímos no fueron palabras si no una desagradable tos que iba creciendo, ahogando cualquier intento de componer un discurso comprensible. Tras el último golpe de tos, el sonido de la agonía, del sufrimiento extremo, y después, el silencio, los altavoces enmudecieron.

Cuando la seguridad de la estación abrió la puerta de la cabina del locutor una salsa viscosa de heces y de comida sin digerir bañó sus zapatos de caucho importado desde la lejana China. Allí estaba el locutor con los ojos en blanco, desangrado, con las manos en la boca intentando que los restos almacenados en sus tripas no fuesen expulsados y cayesen sobre ese micrófono al que había alimentado con sus palabras tantos años de su vida.

Según el doctor era un caso claro, uno más dentro de la contagiosa epidemia de muertes que se habían producido dentro del servicio ferroviario en los últimos años; el esfuerzo de este leal trabajador por realizar eficientemente su trabajo había sido tal que forzó demasiado tanto sus cuerdas vocales como su lengua, estas tiraron de sus intestinos hacia la garganta, dejando bloqueado el paso del aire, y produciéndole finalmente la muerte por asfixia. La receta de la compañía para que estos casos no llegasen a los oídos de la opinión pública era el cierre indefinido de la estación y la desmantelación de toda la red ferroviaria que pasase por las cercanías del pueblo.

En fin, así es como desde ese día nadie ha visto un tren cerca de este pueblo”.


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