y ….. una de monstruos
marzo 15, 2007, 9:09 am
Filed under: Artículos

Monster Movie

Qué tienen en común películas como Donnie Darko, El Nuevo Mundo, Maria Antonieta y The Host. Pues que todas ellas fueron vendidas como lo que no son: Donnie Darko no es Scream, El Nuevo Mundo no es Pocahontas, Maria Antonieta no es Princesa por Sorpresa, y The Host no es ni Tiburón ni Jurassic Park. Esta estrategia publicitaria por parte de las distribuidoras conlleva que magníficas películas queden en un ostracismo absoluto por el hecho de que fueron tratadas de ser vendidas a un público al cual no iba dirigido.

Está claro que The Host (2006) es una monster movie, pero al mismo tiempo es una comedia absurda, un hermoso melodrama y un film político. Y es que a lo largo de la historia del cine ha habido estimulantes películas con monstruo, pero pocas de ellas son las que han llegado a traspasar la consideración de película con bicho. Así se han exhibido todo tipo de criaturas desde la de resonancia bíblica hasta la biocriatura pasando por la de influencia romántica, el animal sobrehormonado, la creada por el hombre, la figura humana deforme, la híbrida o la criatura alienígena.

Basado en un relato de Gustav Meyrink, que a su vez se basa en una vieja leyenda judía. El Golem de Paul Wegener y Carl Boese (1920) anda a caballo entre el expresionismo y el romanticismo. La mirada de Paul Wegener en este film se adentra hacia los aspectos oscuros del alma. En El Golem la estatua de barro se sale de control y amenaza con destruir su entorno cuando este le niega el derecho a ser humano.

Murnau no consiguió hacerse con los derechos de la novela Drácula, y en 1922 se inventó su propio vampiro en Nosferatu. Graf Orlok es delgado, de piel pálida, orejas enormes al igual que las cejas, lleva la cabeza rapada y bebe sangre; signos de deformidad física que nos hacen llegar su grado de perversión espiritual.

Aquí podría haber elegido Tiburón pero me quedo con King Kong (1933) puesto que es la película que abrió el camino de este género en el que seres sobrenaturales o mutantes mantienen algún tipo de contacto con el género humano. En la película de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, es el espíritu de aventura lo que conduce a los personajes a desplazarse hasta la Isla de la Calavera en busca de algo desconocido, más en concreto de un gigantesco primate.

En Frankenstein (de James Whale, 1931), lo monstruoso es por entero construido por manos humanas, partiendo de un principio casi filosófico: unir partes (en este caso, de cadáveres) para dar vida a un todo, con el único agravante de que va a ser necesario dotar a la criatura de un cerebro. Frankenstein despliega una disquisición sobre la vida y la muerte, el poder de la creación y sus consecuentes cargas, expuestas de manera poética en un ambiente turbador.

Por su parte Freaks, La parada de los monstruos (1932), película de Tod Browning, enseña al monstruo real, sin maquillajes; ubicados en un circo de variedades, desarrolla una historia que invierte las variables de belleza y salvación para brindarnos una historia de maldad y castigo. Dentro de un ambiente de deformidad física extendida, la monstruosidad verdadera es mental y está en el retorcimiento de quien erige la belleza en principio.

Pasarían algunos años para ver en la gran pantalla a uno de los más grandes monstruos híbridos: la mezcla de humano e insecto que es presentada en la película La Mosca (1958). La mosca es resultado del azar absoluto; en el punto de llegada de un teletransportador experimental, entra una mosca y entonces se produce un trueque: el científico llevará una enorme cabeza de mosca y el insecto una diminuta cabeza humana que habla, grita y pide auxilio en una de las más famosas escenas del cine de terror.

De Alien, filmada en 1979 por Ridley Scott, sólo vemos fragmentos del cuerpo casi siempre entre nubes de vapor, medias luces, en espacios sumamente cerrados, que desbordan humedad, y en los que suele haber inexplicables líquidos goteantes. El alien necesita de un cuerpo portador para vivir, su expanción podría destruir a la humanidad si no se le detiene, esta vez las actitudes de resistencia pasan por el cuerpo de una mujer que ante nuestros ojos se masculiniza: Ripley, interpretada por Sigourney Weaver.

Y por último el monstruo de The host, este es la anécdota argumental perfecta para llevar a cabo un equilibrado ejercicio de lírica, épica y sátira. Más que de una criatura mutada se trata de advertir sobre un país apático, sumiso, sin personalidad, postrado ante las directrices americanas. Bong Joon-Ho nos muestra como las autoridades magnifican el problema, lo agrandan y se encomiendan a mecanismos políticos carentes de lógica y de humanidad. Lo que subyacen son los intereses geopolíticos o comerciales de las industrias farmacéuticas, militares o periodísticas, que son capaces de alimentar el monstruo social mientras el de carne y hueso campa a sus anchas a plena luz del día con su víctima. Sólo un batallón de outsiders, representados por una familia desestructurada, se redimirá de la mediocridad social en la lucha contra el monstruo que el mismo país ha generado.


1 comentario so far
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Comentario por cloud9 kayfun




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