y ….. Max Ophüls, el maestro
febrero 23, 2007, 9:20 am
Filed under: Artículos

Si tuviera que hacer una lista de diez películas para llevar a una isla desierta seguramente en ella aparecerían al menos tres películas de Max Ophüls y posicionadas en los primeros puestos. Nacido en la localidad alemana de Saarbrucken (Alemania) el 6 de mayo de 1902 tuvo una vida plagada de experiencias adversas: ser judío en la Alemania nazi, expulsión forzada de dos países, desempleo en América, muchísimos proyectos no terminados, problemas de distribución de sus películas y falta de reconocimiento de su obra en vida por parte de los críticos.

Como todos los grandes directores su estilo es fácilmente identificable: un narrador que nos conduce por una historia sirviéndose con frecuencia del flash back, largos travelling de una cámara que acompaña a los personajes en sus recorridos, temas románticos conducidos por un destino implacable que conduce a la mujer a un futuro desolador, el pesimismo ante la imposibilidad de un amor permanente, la crítica a la arrogancia y pasividad de la sociedad burguesa y la habitual presencia de unas escaleras cargadas de valor metafórico. Y todo ello se eleva a la máxima potencia con una música perfectamente sincronizada a las imágenes y una fotografía que intensifica el dramatismo y emoción de las escenas, dándole un toque de misterio y suspense.

Su primera película como director sería el corto cómico Dann schon lieber Lebertran (1931), continuada por el musical Die Verkaufte Braut (1932) y el melodrama Amoríos (1932). En 1933 se fue de Alemania a Paris, convirtiéndose en ciudadano francés en 1938. Entre 1933 y 1940 Ophüls dirigió 10 largometrajes entre Francia, Italia y Holanda. De todos ellos el más destacable es La mujer de todos (1934). Ante la llegada del ejército alemán nazi a Francia en 1940, Ophüls y su familia debieron emigrar a Suiza. Por causa de un problema con el gobierno sobre su status en Francia fue expulsado de Suiza. Finalmente, en 1941, Ophüls llegó a Hollywood, donde estuvo desempleado hasta 1946. Su primer film americano sería La conquista de un reino (1947).Con posterioridad filmaría la romántica Carta de una desconocida (1948), película basada en una novela de Stefan Zweig, Atrapada (1949) y por último Almas desnudas (1949). Después de esta película Ophüls retornó a Francia para dirigir otros cuatro obras maestras absolutas: La Ronda (1950), El Placer (1951), Madame de… (1953), y Lola Montes (1955), falleciendo de un ataque cardíaco poco más tarde en Hamburgo, el 25 de marzo de 1957.

Hoy en día la figura de Max Ophüls ha sido reivindicada por directores como Kubrick, Scorsese o Luhrmann. Ellos han tomado la forma de rodar del genial director alemán como referencia en muchas de sus obras, incluso diluyendo su propio estilo en beneficio de auténticas secuencias made in Ophüls.


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Comentario por Anonymous




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